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Movimiento que rehabilita cuerpo y mente

  • Foto del escritor: La Casa Sol Costa Rica
    La Casa Sol Costa Rica
  • hace 6 días
  • 2 Min. de lectura

Con el paso de los años, es común que las personas adultas mayores reduzcan su nivel de actividad física. El miedo a las caídas, el dolor, las enfermedades crónicas o la creencia de que “ya no es necesario moverse” favorecen el sedentarismo. Sin embargo, desde una mirada terapéutica, el movimiento es una de las herramientas más poderosas para preservar la autonomía, la funcionalidad y la calidad de vida.



En Casa Sol, entendemos que moverse no significa exigir al cuerpo, sino estimularlo de forma segura, consciente y personalizada, integrando la fisioterapia y la estimulación cognitiva como un solo proceso.


El impacto del sedentarismo en el cuerpo


La inactividad prolongada acelera la pérdida de masa muscular, disminuye la fuerza, afecta el equilibrio y reduce la movilidad articular. Esto se traduce en mayor riesgo de caídas, dependencia para las actividades de la vida diaria y pérdida de confianza en el propio cuerpo.


Desde la fisioterapia geriátrica, el movimiento terapéutico permite:


Mantener y mejorar la fuerza muscular.


Preservar el equilibrio y la marcha funcional.


Reducir la rigidez articular y el dolor.


Favorecer la circulación y la salud cardiovascular.


Prevenir el deterioro funcional asociado al envejecimiento.


Cada ejercicio, incluso los más simples, tiene un propósito terapéutico cuando se adapta a las capacidades y necesidades de la persona.


Movimiento y cognición: una conexión esencial


El cuerpo y la mente no funcionan por separado. El sedentarismo también afecta la salud cognitiva, favoreciendo el deterioro de funciones como la atención, la memoria y la planificación.


Cuando el movimiento se combina con estimulación cognitiva, se activan múltiples procesos mentales:


Atención y concentración al seguir consignas.


Memoria al recordar secuencias o movimientos.


Funciones ejecutivas al coordinar, decidir y resolver.


Orientación espacial y conciencia corporal.


Actividades como ejercicios de coordinación, doble tarea (movimiento + pensamiento), juegos terapéuticos y rutinas funcionales son claves para mantener el cerebro activo a través del cuerpo.


Un enfoque integral y centrado en la persona


En Casa Sol promovemos un abordaje que va más allá del ejercicio tradicional. Cada intervención se basa en:


El respeto por la historia, ritmo y capacidades de cada persona.


La potenciación de lo que la persona sí puede hacer.


La seguridad física y emocional durante la actividad.


El refuerzo positivo y la motivación.


La participación activa y significativa.


Moverse no es solo una recomendación de salud: es una forma de preservar la identidad, la dignidad y la independencia en la adultez mayor.


Envejecer en movimiento es envejecer con calidad de vida


Evitar el sedentarismo no significa hacer más, sino hacer lo adecuado. El movimiento terapéutico, guiado y adaptado, permite que las personas adultas mayores sigan participando, decidiendo y disfrutando de su día a día.


En Casa Sol, acompañamos cada proceso con una visión integral donde cuerpo, mente y emociones trabajan juntos, promoviendo un envejecimiento activo, respetuoso y significativo.


💛 Porque moverse es cuidarse.

💛 Porque el movimiento también es terapia.

 
 
 

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